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Este reconocido Adoratorio Incaico, otro de los complejos que rodean la ciudad Imperial, es nada menos que un santuario que domina toda una zona, a escasos 4 kms. de la ciudad del Cusco, por la ruta hacia Sacsayhuamán, camino al Antisuyo.
Cuando los españoles llegaron a la capital del Tahuantinsuyo, comenzaron a catalogar edificios y ciudades de acuerdo a su mentalidad europea, y a K`enko por presentar una construcción semicircular se le clasificó como un anfiteatro. En realidad se ignora a ciencia cierta la finalidad de esta construcción ciclópea, que bien puede ser un altar, un tribunal o la tumba de un inca, tal vez de Pachacútec. Se presume que fue uno de los santuarios más importantes que hubo en el incanato.
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El nombre original de este adoratorio no se conoce, la palabra quechua K`enko significa "laberinto" y fue asignada con posterioridad, mientras que para el arqueólogo peruano César García Rossel, Quencco significa "caracol". Este adoratorio se encuentra ubicado sobre lo que hoy se conoce como el cerro Socorro y abarca un área que sobrepasa los 3,500 metros cuadrados.
Entre las cosas que los españoles, con sus extirpadores de idolatrías no pudieron destruir de este monumento figuran: el Intiwatana, la Canaleta Zigzagueante, el Anfiteatro y la Sala Mortuoria.
Intiwatana y
Observatorio Astronómico
Dos grandes rocas cilíndricas trabajadas con excepcional técnica, se ubican verticalmente sobre un pedestal casi elíptico. Todo está labrado en un solo bloque pétreo. El uso de los intiwatanas ("donde se amarra el sol") durante el incario es hasta ahora un enigma. Pero se presume, que era una especie de observatorio astronómico, utilizado para medir el tiempo, para establecer las estaciones, determinar los solsticios y equinoccios; y como Adoratorio se rendía culto al Sol, a la Luna, a Venus y a las estrellas.
La Canaleta
Zigzagueante
Está ubicada muy cerca del Intiwatana. El historiador cusqueño Víctor Angles la describe de la siguiente manera: "...parte de un pequeño hoyo, se desplaza en plano inclinado y línea quebrada, luego se bifurca, uno de los ramales conducía el líquido puesto a circular hasta la Cámara Subterránea o Sala de los Sacrificios". El líquido pudo ser la sangre de los seres sacrificados (animales y/o humanos) a los dioses.
El Anfiteatro
Se trata de una enorme área semicircular de 55 m. de largo con 19 hornacinas incompletas distribuidas a lo largo del muro. En algunas publicaciones se afirma que las hornacinas estaban dispuestas alrededor del anfiteatro a manera de asientos, pero de acuerdo a investigaciones recientes es muy probable que en realidad hayan sido las bases de un gran muro, ubicaba en cada una de ellas, la representación de una entidad a la que rendían culto. Durante el incanato este lugar fue un templo para ceremonias públicas.
Por delante del área libre se encuentra un gran bloque de piedra de 6 m. de altura, que descansa sobre un sólido pedestal rectangular.
Es posible que haya sido una gigantesca escultura que debió haber tenido modulaciones zoomorfas. Son notorios los rastros de destrucción que causaron los extirpadores de idolatrías durante la Colonia. "Es suficiente ver el conjunto para señalar que sin duda alguna, el tormo era venerado o en el se apoyaban objetos de culto..." explica el historiador Víctor Angles.
La Sala
Mortuoria
El misterio de la cultura inca es la que la hace tan atractiva. Su religión y el misterio de su culto es uno de los aspectos en los que aún no se ponen de acuerdo los especialistas. Y sobre la denominada "Sala de los Sacrificios", las dudas no se han resuelto. Se trata de una cámara subterránea, hecha íntegramente en una gigantesca roca. En la porción baja del gran roquedo se encuentran labrados suelo, techo, paredes, mesas, alacenas y vanos. Se dice que esta cámara subterránea pudo haber sido utilizada para embalsamar orejones, pero también es posible que allí se hallan llevado a cabo sacrificios humanos y de llamas..
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